viernes, 22 de mayo de 2015

La conciliación

La conciliación es un mecanismo de solución de conflictos a través del cual, dos o más personas gestionan por sí mismas la solución de sus diferencias, con la ayuda de un tercero neutral y calificado, denominado conciliador.
La conciliación es un procedimiento con una serie de etapas, a través de las cuales las personas que se encuentran involucradas en un conflicto desistible, transigible o determinado como conciliable por la ley, encuentran la manera de resolverlo a través de un acuerdo satisfactorio para ambas partes.
Además de las personas en conflicto, esta figura involucra también a un tercero neutral e imparcial llamado conciliador que actúa, siempre habilitado por las partes, facilitando el dialogo entre ellas y promoviendo formulas de acuerdo que permitan llegar a soluciones satisfactorias para ambas partes.
Desde una perspectiva diferente además de ser un procedimiento, la conciliación es un acto jurídico en el cual intervienen sujetos con capacidad jurídica y distintos intereses y en donde su consentimiento y voluntad están dirigidos directamente a dar por terminada una obligación o una relación jurídica, a modificar un acuerdo existente o a crear situaciones o relaciones jurídicas nuevas que beneficien a ambas partes.
De esta manera, la visión de la conciliación como institución jurídica la enmarca dentro de una nueva forma de terminación de procesos judiciales que actúa con independencia y autonomía de este trámite y que consiste en intentar ante un tercero neutral un acuerdo amigable que puede dar por terminadas las diferencias que se presentan. Se constituye así esta figura en un acto jurídico, por medio del cual las partes en conflicto se someten antes de un proceso o en el transcurso de él, a un tramite conciliatorio con la ayuda de un tercero neutral y calificado que puede ser el juez, otro funcionario publico o un particular a fin de que se llegue a un acuerdo que tendrá los efectos de cosas juzgada y prestará mérito ejecutivo.
Es importante detenerse en los efectos del acuerdo conciliatorio con el fin de hacer claridad sobre sus alcances: En primer lugar, el acta de conciliación hace tránsito a cosa juzgada, es decir que los acuerdos adelantados ante los respectivos conciliadores habilitados por ley, aseguran que lo consignado en ellos no sea de nuevo objeto de debate a través de un proceso judicial o de otro mecanismo alternativo de solución de conflictos. El efecto mencionado busca darle certidumbre al derecho y proteger a ambas partes de una nueva acción o una nueva sentencia, es la renovación de la autoridad del acuerdo conciliatorio que al tener la facultad de no volver a ser objeto de discusión, anula todos los medios de impugnación que puedan modificar lo establecido en él.
De otra parte el acta de conciliación presta mérito ejecutivo dentro de los términos de los artículos 78 del Código Procesal del Trabajo y 66 de la Ley 446 de 1998, esto es que cuando el acta de conciliación contenga una obligación clara, expresa y exigible, será de obligatorio cumplimiento para la parte que se imponga dicha obligación. En caso de incumplimiento total o parcial de lo acordado por parte de uno de los conciliantes, la autoridad judicial competente podrá ordenar su cumplimiento conforme a lo dispuesto en la Ley 446 de 1998, dando efectividad a los acuerdos.
En general la conciliación se presenta como una oportunidad que la ley otorga a las partes para que restablezcan sus ánimos a través de una figura que puede ser de carácter judicial o extrajudicial y a la que voluntariamente se someten a raíz de un conflicto con el fin de darle existencia a un acto siempre que los derechos sean susceptible de transacción, desistimiento o conciliación.


De manera concluyente podemos decir que la conciliación es una manera de resolver de manera directa y amistosa los conflictos que surgen de una relación contractual o que involucre la voluntad de las partes, con la colaboración de un tercero llamado conciliador, de esta manera se da por terminadas sus diferencias, suscribiendo lo acordado en un acta conciliatoria. 

jueves, 21 de mayo de 2015

Jotamario Arbeláez Los velos de la memoria La paz debe conllevar que se imponga el perdón, pero también la memoria, para impedir que siga o que se repita. 6:50 p.m. | 28 de abril de 2015

Cuánta masacre, y tantos todavía con el corazón impávido. Cultivando su vida como las rosas del engaño. Con la disculpa de que “Eso no va conmigo”. Eso va con todos. Y al que no le ha pasado todavía nada le es aconsejable andar 'mosca'. Antes de que le llenen la boca. “Atenete y no corrás”, solía repetirme mi abuela.

Los habitantes del campo no ven la salida del sol sino la llegada de los asesinos que van por ellos, disparando a la par que cantan los gallos. ¿Y quiénes son estos asesinos con o sin sueldo diezmando vidas a diestra y siniestra? Paramilitares con motosierras talando cuerpos de sospechosos de auxiliar la guerrilla, guerrilleros con sus pipetas de gas como la disparada contra la iglesia de Bojayá atiborrada de fieles, militares fabricando ‘falsos positivos’, ese engendro consistente en ejecutar a jóvenes desocupados, y en ocasiones hasta tarados y mendicantes, engatusándolos en barrios populares con el cebo de una chanfaina en el campo y, una vez en este, masacrados en serie para vestirlos de guerrillos y presentarlos ante los superiores y los medios, en procura de una felicitación y una recompensa, como abatidos en combate. No estarían recogiendo café, dicen que declaraba el Gobierno cuando lo enteraban del hecho. Añadiendo la infamia del concepto a la infamia de la ejecución.

A pesar de que los victimados de cada día aparezcan en primera plana y se hagan oír en los noticieros radiales y ver por televisión, esas noticias atroces repetidas por 60 años se han vuelto paisaje para nuestras sensibilidades de piedra. ¿Qué le queda entonces al escritor espantado sino conjurar el espanto espantando al mundo con el relato de sucesos tan espantosos?

Me ha caído en las manos un libro cuyo propósito es develar esos dolorosos momentos cuando la muerte pasa pisando duro con sus botas de camuflaje, libro precioso a la vista para el bibliófilo por su diseño y la calidad de las 45 inquietantes fotos de mujeres de ojos que dejan ver sus almas laceradas por el espanto y la cólera reprimida, y a la vez doloroso de leer por cuanto cuenta lo que ha venido sucediendo en el país que no vemos quienes tenemos la fortuna de vivir en ciudades donde nuestra queja es que no podemos avanzar más rápido en nuestros carros por nuestras carreras. Hablo de Los velos de la memoria, editado inicialmente por Éditions Vericuetos de París France y ahora por la tercera edición en Caza de Libros. Lo firma Jorge Eliécer Pardo, empecinado y riguroso escritor y mi vecino de cuadra, autor de estos testimonios patéticos y estas crónicas vívidas del horror, como debe ser la labor de quien dispone de su caudal de palabras para señalar los caudales de sangre que en esta tierra fluyen como petróleo.

Jorge Eliécer Pardo hace honor a su nombre de patricio liberador con el apuntar minucioso de un holocausto que ha cobrado millones de víctimas entre muertos, desaparecidos y sobrevivientes desamparados. Se necesita coraje para acometer esta labor higiénica de denuncia impecable, contando con que el estilo empleado no es cortopunzante ni teñido por la pólvora y el agravio. Es alta poesía del dolor, expresión luctuosa y honesta, ceremonial, elusiva de gritos o gestos patéticos –sofrenada en la maldición para los malditos, que queda implícita–, pero hondamente sumergida en el infierno que nos fue deparado por los demonios de la política.

El luto requiere de velos, pero la memoria requiere que se los quiten. Los velos de la memoria es un libro que hunde el dedo sobre esa infamia reiterada que es la violencia. La paz debe conllevar que se imponga el perdón, pero también la memoria, para impedir que siga o que se repita. Si ya no por nosotros, por nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.
Jotamario Arbeláez

jmarioster@gmail.com

"La guerra no está asociada con pobreza o con narcotráfico": experto Así lo afirma Camilo Azcarate, un colombiano experto en resolución de conflictos y negociaciones. Por: Pedro Miguel Vargas 18 de enero de 2012

http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-10959041

lunes, 18 de mayo de 2015

Catedra de la PAZ tema fundamental en la educacion Colombiana


http://www.mineducacion.gov.co/cvn/1665/w3-article-349302.html


Ley 1732 del 1 Sep/2014 "Por la cual  se establece la Catedra de la Paz en todas las instituciones educativas del País". Relaciona….  en su  Artículo 1º.   Con el fin de garantizar  la creación y el fortalecimiento  de una cultura de paz  en Colombia, establézcase la Catedra de la Paz en todas las  instituciones  de preescolar, básica y media como  una asignatura independiente.


Parágrafo 2º. La catedra de la paz tendrá como objetivo crear  y consolidar un espacio para el aprendizaje, la reflexión y el diálogo sobre la cultura de la Paz  y el desarrollo sostenible que contribuya  al bienestar general y  el mejoramiento de la calidad  de  vida de la población.